El Gobernador de Nariño nos pone a pensar

Editorial: Habib Merheg Marún

Tal vez uno de los mayores opositores de la fumigación con Glifosato, ha sido el Gobernador de Nariño, Camilo Ernesto Romero, quien aprovecho la Cumbre de Gobernantes del Pacífico, para insistir a la Vice Presidenta Martha Lucía Ramírez, que el gobierno Duque debe mantener su palabra de no fumigar con el cancerígeno herbicida.

Pero ahí no paró la crítica, Camilo Romero aprovechó para recordarle a la Vice, que la fumigación aérea tiene un costo de $72 millones de pesos por hectárea, mientras que la erradicación manual y sustitución de cultivos solo cuesta $36 millones por hectárea, la mitad del valor.

¿Por qué el gobierno quiere gastar el doble ocasionando daño al medio ambiente, cuando puede gastar la mitad sin afectar a los campesinos y los cultivos aledaños?

Hay distintas teorías al respecto. Algunos creen que en ese costo de $72 millones por hectárea, hay unos sobrecostos de terceros (CVY), que enriquecerían a unos “amigos” del gobierno, que hoy apoyan el uso de Glifosato. Otros piensan que entregar a los campesinos $36 millones por hectárea podría reactivar el poder adquisitivo de los campesinos, mejorando sus ingresos y afectando así los niveles socio económicos del país. Mejor dicho, eso sería favorecer a los campesinos, generando así una clase media agricultora que podría acceder a otros beneficios sociales y políticos.

Ante la petición del Gobernador de Nariño, la Vice guardo silencio por unos instantes y aseguró que “si hay erradicación manual está bien, pero que el gobierno sí, o sí, va a erradicar los cultivos ilícitos de cocaína”.

La polémica sobre el uso del Glifosato tiene muchos puntos de análisis que dependen de circunstancias propias de cada situación. Si se esparce a baja altura o si se hace desde una aeronave o si se usan drones, en fin, todo depende del método.

Lo que sí es real, es que incentivando a los campesinos y cumpliendo con honestidad y transparencia los recursos para nuevos y productivos cultivos, la nación ahorraría la mitad de esos recursos e incentivaría a las comunidades a abandonar el negocio de la droga.
Si lo analizamos con cabeza fría es la mejor oferta y el Gobernador de Nariño ya tiene la firma de 50 mil familias dispuestas a hacerlo.

No hay forma de certificar las intoxicaciones o muertes por glifosato en Colombia

¿Por qué no seguir este proceso que beneficia a todos?
¿Qué se esconde detrás del uso del Glisofato?
¿Quién gana tanto por el uso del herbicida que prefiere atentar contra los campesinos, sus tierras y el medio ambiente?

¿Será que hay gato encerrado?

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