Halloween en Cali, una noche de TERROR en la AUSENCIA de las autoridades locales

Cómo si fuera una versión de la película La Purga, así se vivió esta última celebración de la Noche de Brujas en Cali. Más de 5 caravanas de desadaptados sociales salieron a las calles, mayoritariamente en motocicletas, encapuchados y con disfraces de terror, amedrantando a todo aquel que estuviera celebrando el tradicional día en donde niños salen con sus disfraces de superhérores a recoger dulces, mientras cantan su acostumbrado Triqui triqui Halloween.

En esta ocasión las calles se llenaron de vándalos, armados y cubriendo las placas de las motos con toallas higiénicas para no ser identificados en las cámaras de seguridad de la ciudad. Una celebración que desencadenó el miedo total de padres de familia que terminaron huyendo del acoso deliberante de antisociales, que a pesar de la presencia de algunos cuantos policías, hicieron lo que les dio en gana, bajo la mirada impotente de las autoridades que no sabían que hacer.

Así empezaron los vándalos a tomarse los estadios de fútbol, que hoy mantiene distante a los grupos familiares de ir a apoyar a su equipo favorito, por temor a recibir una puñalada a la salida del estadio. Así mismo fue esta pasada celebración de Halloween, llena de violencia, de lenguaje burdo, cual película de terror, mientras el alcalde saliente se hace el de la vista gorda celebrando con sus nietos en su barrio exclusivo custodiado por la policía. Allá no llegaron los disturbios, pero el resto de la ciudad parecía arder en violencia, disparos al aire, hombres con cadenas y bates de béisbol amedrentando a inofensivos padres de familia que paseaban a sus hijos, así de terrible fue la experiencia.

El llamado de Maurice Armitge no tuvo eco, la prohibición de caravanas para esa fecha, lejos de intimidar a los inadaptados, los retó a pasar por encima de las autoridades, dejando bien claro que en Cali, las muchedumbres y los antisociales hacen de esta ciudad lo que les viene en gana, sin que el poder de la justicia y las autoridades puedan hacer algo.

Equivocado de nuevo el alcalde que piensa, que salir a los medios a quejarse del comportamiento de los asociales, es la solución a los problemas. Le faltan huevos al señor alcalde para demostrar que es la primera autoridad y es objeto de burla ante una ciudad que espera mucho más de su alcalde.

Vergüenza para el comandante de la policía metropolitana de Cali, que sabiendo con varios días anticipación de los planes de los malhechores, deja que perpetren la paz de la ciudad y que niños inocentes vivan una experiencia violenta a cuenta de unos malnacidos que sienten que son dueños y amos de este pueblo.

A Jorge Iván Ospina, ojala lo que pasó no se repita, le están pintando la cara a los gobernantes y espero que no usen el discurso patético que usaron con las barras bravas, de llamarlos a un diálogo y conciliación, no señor, con bandidos como esos no hay conversaciones, no hay consideraciones, con ellos sólo funciona el accionar directo y fuerte de las autoridades. Estamos cansados de hacer llamados chimbos a la paz y que nos tomen de pendejos, cuando ellos rompen sus promesas y se burlan de toda comunidad.

Por si las moscas:
¿Qué va a pasar la próxima vez cuando salgan armados los padres de familia y termine con la vida de uno de estos antisociales? ¿Cuántos muertos se necesitan para que los altos mandos entiendan que nos están vulnerando todos nuestros derechos?

TINIEBLO

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